Y también los ciudadanos podríamos sentirnos ofendidos con los modelitos que se calza Elena, las cirugías estéticas de Letizia y Cristina, las amantes subvencionadas de Juanca (incluidos los milloncetes que se le pagaron a Bárbara Rey para que permaneciese calladita, milloncetes provenientes, como todo, del erario público).
Podríamos sentirnos ofendidos porque ha habido momentos -gobernando Felipe González (yo te doy cremita, tú me das cremita)- en el que el Rey, siendo precisa su firma para alguna Ley o Decreto estaba por ahí con alguna de sus queridas como la decoradora mallorquina Marta Gayá). Podríamos sentirnos ofendidos, por mosqueo, con el hecho de que una de sus amantes sea la alemana Julia Steinbuch, actual novieta del ex-presidente del Congreso Marín.
Podríamos sentirnos ofendidos porque hace años pidió cientos de millones prestados a los jeques saudíes bajo la explicación de que eran para "asentar la democracia en España" y que directamente fueron a pasar a la cartera del designado por el demócrata Franco.
Podríamos sentirnos ofendidos por su tardanza de varias horas en la comparecencia pública tras el 23 F. Sentirnos ofendidos por la condenca cumplida por Tejero y por la cárcel de oro de Armada. Por que hay muy pocos que, después de tantos años, tengan la valentía de señalar quién era el elefante blanco al que obedecía Armada y quién, por tanto, el traidor a uno de sus mejores amigos y el traidor a España.
Podríamos sentirnos ofendidos porque quieren ser -especialmente, Felipe y Letizia- plebeyos para lo que les conviene y para lo que les interesa, incluidos privilegios y censura, seguir estando por encima de los "plebeyos" Podríamos sentirnos ofendidos por un presunto príncipe educadísimo y el colmo de la responsabilidad institucional y personasl y que, sin embargo, fué capaz de amenazar a su padre (y al Estado) si no conseguía su capricho: casarse con quien le daba la principesca gana. Y de paso, dejar de asistir a una de sus pocas obligaciones, el desfile de las Fuerzas Armadas.
Podríamos sentirnos ofendidos porque siendo España (lo dice la constitución) un Estado aconfesional, el Rey (que nos representa a todos)y sus descendientes (que pretenden representarnos) celebren por el rito católico toda boda, bautizo y comunión que se llevan a la boca, como en los mejores tiempos del nacionalcatolicismo.
Uff, y no sigo que vamos a darle mucho trabajo a Conde Pumpido y al Juez del Olmo...porque, ante la Justicia y siendo como somos una Democracia, todos somos iguales ¿no?
Santo dioss, como me gusta ver esto. Cuando yo era más chavalín me parecía imposible vera alguien cuestionarse lo más mínimo a la corona pero últimamente parece que la cordura ha vuelto pisando firme.
De todos los caros y lujuriosos lios de ese individuo la verdad es que solo me habían llegado rumores pero nunca con nombres y apellidos como los que mencionas.
En cuanto a las operaciones estéticas de esas 2 la verdad es que no sé a qué clase de clínica irán pero yo pediría el libro de reclamaciones en seguida.
Voy a limitarme a decir cosas yo también no vaya a ser que está flamante e impecable democracia (construida por falangistas con las manos llenas de sangre) me vaya a meter en un lio como a los dibujantes de El Jueves, a los del suplemento de DEIA, a los de El Batracio Amarillo, a Wiyoming (recordemos la q le montaron por la caida del caballo de la Elena), al que cambió una bandera monarquica por una republicana de un edificio público, etc...
gracias por mostrar toda esa indignación, da gusto ver que ya no somos tan catetos en este país.
La cuestión es que MUCHOS (y muchas como dirían algunos megafeministas) siguen siendo unos catetos integrales en este idiotizado país. Cuarenta años idiotizados por el régimen franquista han sido continuados por la idiotización por la "Transición" (ideal, divina de la muerte) y por todos estos años de "Democracia" (ideal, divina de la muerte).
En mi opinión, el noventa por ciento de los ciudadanos españoles sólo aspira a "ser feliz". Es decir, a comprarse una vivienda, consumir todo lo posible, echar un polvo de vez en cuando y ver la tele. Así "educada", así manipulada, así enajenada...es fácil que esta ciudadanía cierre los ojos ante lo evidente, se niegue a la mínima reflexión, reclame sus derechos, se plantee un cambio de sistema, etc. El diez por ciento restante, a los que también nos engatusan de vez en cuando con "un mundo feliz", nos dividimos entre los que hacen kale borroka/terrorismo (le hacen el juego al sistema al luchar con sus mismas armas, además de dañar a los ciudadanos que no por enajenados dejan de ser personas) y los que pataleamos en la red (que sí, que cabrea mucho al Poder, pero si por internet es Felipe y Leticia llegarán al trono).
Y es que, como bien dijo en su día Jardiel Poncela, hay dos formas de conseguir la felicidad: hacerse el idiota o serlo.
3 comentarios:
Y también los ciudadanos podríamos sentirnos ofendidos con los modelitos que se calza Elena, las cirugías estéticas de Letizia y Cristina, las amantes subvencionadas de Juanca (incluidos los milloncetes que se le pagaron a Bárbara Rey para que permaneciese calladita, milloncetes provenientes, como todo, del erario público).
Podríamos sentirnos ofendidos porque ha habido momentos -gobernando Felipe González (yo te doy cremita, tú me das cremita)- en el que el Rey, siendo precisa su firma para alguna Ley o Decreto estaba por ahí con alguna de sus queridas como la decoradora mallorquina Marta Gayá). Podríamos sentirnos ofendidos, por mosqueo, con el hecho de que una de sus amantes sea la alemana Julia Steinbuch, actual novieta del ex-presidente del Congreso Marín.
Podríamos sentirnos ofendidos porque hace años pidió cientos de millones prestados a los jeques saudíes bajo la explicación de que eran para "asentar la democracia en España" y que directamente fueron a pasar a la cartera del designado por el demócrata Franco.
Podríamos sentirnos ofendidos por su tardanza de varias horas en la comparecencia pública tras el 23 F. Sentirnos ofendidos por la condenca cumplida por Tejero y por la cárcel de oro de Armada. Por que hay muy pocos que, después de tantos años, tengan la valentía de señalar quién era el elefante blanco al que obedecía Armada y quién, por tanto, el traidor a uno de sus mejores amigos y el traidor a España.
Podríamos sentirnos ofendidos porque quieren ser -especialmente, Felipe y Letizia- plebeyos para lo que les conviene y para lo que les interesa, incluidos privilegios y censura, seguir estando por encima de los "plebeyos"
Podríamos sentirnos ofendidos por un presunto príncipe educadísimo y el colmo de la responsabilidad institucional y personasl y que, sin embargo, fué capaz de amenazar a su padre (y al Estado) si no conseguía su capricho: casarse con quien le daba la principesca gana. Y de paso, dejar de asistir a una de sus pocas obligaciones, el desfile de las Fuerzas Armadas.
Podríamos sentirnos ofendidos porque siendo España (lo dice la constitución) un Estado aconfesional, el Rey (que nos representa a todos)y sus descendientes (que pretenden representarnos) celebren por el rito católico toda boda, bautizo y comunión que se llevan a la boca, como en los mejores tiempos del nacionalcatolicismo.
Uff, y no sigo que vamos a darle mucho trabajo a Conde Pumpido y al Juez del Olmo...porque, ante la Justicia y siendo como somos una Democracia, todos somos iguales ¿no?
Santo dioss, como me gusta ver esto. Cuando yo era más chavalín me parecía imposible vera alguien cuestionarse lo más mínimo a la corona pero últimamente parece que la cordura ha vuelto pisando firme.
De todos los caros y lujuriosos lios de ese individuo la verdad es que solo me habían llegado rumores pero nunca con nombres y apellidos como los que mencionas.
En cuanto a las operaciones estéticas de esas 2 la verdad es que no sé a qué clase de clínica irán pero yo pediría el libro de reclamaciones en seguida.
Voy a limitarme a decir cosas yo también no vaya a ser que está flamante e impecable democracia (construida por falangistas con las manos llenas de sangre) me vaya a meter en un lio como a los dibujantes de El Jueves, a los del suplemento de DEIA, a los de El Batracio Amarillo, a Wiyoming (recordemos la q le montaron por la caida del caballo de la Elena), al que cambió una bandera monarquica por una republicana de un edificio público, etc...
gracias por mostrar toda esa indignación, da gusto ver que ya no somos tan catetos en este país.
La cuestión es que MUCHOS (y muchas como dirían algunos megafeministas) siguen siendo unos catetos integrales en este idiotizado país. Cuarenta años idiotizados por el régimen franquista han sido continuados por la idiotización por la "Transición" (ideal, divina de la muerte) y por todos estos años de "Democracia" (ideal, divina de la muerte).
En mi opinión, el noventa por ciento de los ciudadanos españoles sólo aspira a "ser feliz". Es decir, a comprarse una vivienda, consumir todo lo posible, echar un polvo de vez en cuando y ver la tele. Así "educada", así manipulada, así enajenada...es fácil que esta ciudadanía cierre los ojos ante lo evidente, se niegue a la mínima reflexión, reclame sus derechos, se plantee un cambio de sistema, etc.
El diez por ciento restante, a los que también nos engatusan de vez en cuando con "un mundo feliz", nos dividimos entre los que hacen kale borroka/terrorismo (le hacen el juego al sistema al luchar con sus mismas armas, además de dañar a los ciudadanos que no por enajenados dejan de ser personas) y los que pataleamos en la red (que sí, que cabrea mucho al Poder, pero si por internet es Felipe y Leticia llegarán al trono).
Y es que, como bien dijo en su día Jardiel Poncela, hay dos formas de conseguir la felicidad: hacerse el idiota o serlo.
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